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Martita, Travesti de Closet muy puta

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Hola, me presento, soy hombre de 23 años, pero como muchos de los que escriben en esta sección me encanta vestirme de mujer. Me hago llamar Martita y siempre he tenido ganas de relatar mis experiencias e impresiones en esta página, puesto que he leído relatos con los que me he sentido muy identificada.

No me siento homosexual, me gustan las mujeres, pero cuando me pongo la ropita de mujer estoy deseosa por comerme una buena polla, poderla tocar, poderla chupar, lamer, jugar con ella, y hacer que se corra en mi cuerpo y en mi boquita. Como mujer aún soy virgen, nunca he tenido el placer de que me metan una polla, ya que soy muy tímida y solo soy travesti de closet, nunca he salido a la calle vestida de mujer. Pero mi culito sí que ha tragado todo tipo de aparatos y objetos, por lo que tengo clarísimo que se comería ricamente una polla sin problema alguno.

En primer relato os quiero contar dos experiencias muy gratificantes para mí. Una es la única vez que he comido una polla de verdad.

Hace un año más o menos, cuando tenía yo 22, tuve el valor (que para mí no es poco) de contratar los servicios de una prostituta transexual. Era la única forma que tenía de poder comerme una polla de verdad sin que nadie pudiera descubrir mis tendencias. El hecho es que busqué en el periódico y me decidí por una que decía que tenía 130 de pecho (siempre me han vuelto loco las mujeres con muchas tetas). Realmente, cuando la vi no tenía tanto como decía en el anuncio, pero sí puedo decir que eran enormes. Fui al piso que me indicó y me recibió vestida muy normalita, parecía como si no pensara que iba a trabajar esa noche. Yo me puse medias y tanguita por debajo de los vaqueros, y traía una excitación de muerte. Me pasé muchos minutos comiéndole las tetas tan grandes que tenía, me volvían loco. Y unos pezones riquísimos. Recorría con mi lengua cada parte de sus pechos y veía como sus pezones enormes se ponían muy duros. Cuando me cansé de chupar no lo pude resistir y le dije que quería comerle la polla. Me dijo que iba a lavarse, pero yo (totalmente excitado y sin pensar posibles consecuencias) le dije que no, que me gustaba el olor de una polla sudada. Y ahí que me lancé a chupar. No tenía una polla enorme, pero sí que superaba por lo menos los 18cm, me pareció riquísima y me moría del gusto chupándola. Cuando ella vio que traía medias y tanga ya se imaginó por donde iban los tiros y me siguió el juego, me trataba como una putita y me daba caña para que me comiera entera su polla. Pare de metérmela en la boca y le dije que se tumbara. Me puse, con el tanga y las medias aún en el sitio, encima de ella, rozando mi culito con su polla y comiéndole las tetas al mismo tiempo. Casi me corrí del gusto sin tocarme, era una sensación genial notar su polla acomodándose a mi culito. Ella parecía muy excitada, no sé si lo fingía o no, pero yo me moría del gusto viendo como casi estaba siendo follado por una polla de verdad.

Pensé muchas veces en quitarme el tanga y meterme ese pedazo de carne por el culo, pero al final no me atreví. En lugar de eso, hicimos un 69 y ella me metía el dedito por mi ya dilatado culito mientras yo me comía su polla. Finalmente, le dije que quería que se corriera en mi boca y así lo hizo, estuve pajeándola un rato con su polla entre mis labios hasta que, sin avisarme, se corrió. Al principio quise sacármela porque me daban arcadas, pero era yo quien estaba debajo y ella presionó para que no me pudiera mover demasiado. No me lo pensé mucho, y empecé a tragarme todo lo que salió de aquel pollón sin dejar escapar casi nada. Cuando ella estaba echando los últimos lechazos dentro de mi boca, me corrí sin poder aguantar más, y luego vi cómo le había manchado los labios y parte de la cara. Fue una de mis corridas más abundantes, el placer que sentí aquella vez fue irrepetible. A pesar de eso, nunca he sido penetrado por un hombre, y el morbo me vuelve loca cada vez que lo pienso, sigo esperando la ocasión perfecta para poder saciar mis deseos. Sé que la primera vez que un hombre me rompa el culo me hará ver las estrellas, pero me vuelve loca imaginarme siendo tan puta.

La segunda experiencia que quería contar en este relato es sobre mi otra gran pasión en el mundo travesti: hacer shows en la webcam. Cuando el tiempo me lo permite, me gusta ser toda una perra y que me miren mientras me follo por la webcam. Con los años, me he comprado bastante ropita, casi siempre lencería, ya no suelo mostrar la cara, simplemente me gusta como queda mi cuerpo en lencería y me encanta exhibirlo. Me he comprado braguitas, tangas, medias y sujetadores en grandes almacenes y por Internet, y también me entró el morbo de comprarme un consolador y unas tetas postizas. Me vuelve loca totalmente vestirme como una putita y ser una guarra por la cam. Suelo entrar en chats donde hay hombres que buscan a travestis de closet como yo, y les encanta jugar por cam.

Una vez tuve una de mis mejores experiencias. Me vestí como suelo hacerlo, con un conjunto de top y medias rojas con liguero, me puse las tetas postizas con otro conjunto de sujetador y tanguita a juego, rojo y negro. He de decir que no me depilo, pero tampoco tengo mucho pelo, y el que tengo es castaño claro, así que no se ve demasiado. Lo que más me gusta de mi cuerpo es el culo. No estoy ni delgado ni gordito, lo justo para tener un culo rellenito con carne para amasarlo bien. Además, siempre he tenido el culo un poco respingón, y me encanta cómo me quedan los tangas de metiditos, mi culo se los come toda una zorrita.

Pues ese día me puse la lencería que os he comentado y una bata por encima, dejando un generoso escote a la vista. Me conecté a uno de esos videochats de sexo gratuitos, en los que todo el mundo tiene cam y se deja ver. Como casi siempre, hay muy pocas mujeres, y aún son menos las que muestran, por lo tanto todos los hombre que hay van muy salidos y siempre encuentras a algunos que tienen ganas de jugar con una como yo. Abrí una sala con el nombre “Travesti de closet” y empezaron a entrar curiosos. A los pocos minutos ya tenía a hombres deseosos de que mostrase más de mi cuerpo, ya que solo veían mi parte delantera. Cuando me armé de valor y enseñé el culito en tanga, empezaron a decirme todos que me fuera a un privado con ellos y así poder jugar mejor, y yo me sentía en la gloria con tantos hombres deseándome aún sabiendo que era travesti.

Finalmente, elegí a un hombre maduro, de unos 50 años, que tenía una polla muy grande según me mostraba por cam y una cosa bastante importante, tenía micro, me encanta que me den órdenes por el micro mientras me toco. Lo vi muy caballeroso, con las ideas muy claras, pero también muy deseoso por ver más de mi cuerpo, cuando le había enseñado el culo en el chat se le había levantado al instante. Le dije que fuéramos al messenger, para estar más tranquilos, y allí que fuimos. Acomodé la cam para que me sacara de cuerpo entero y poder moverme a mis anchas por toda la habitación. Puse los altavoces para poder escuchar bien todo lo que me decía y me preparé a darle espectáculo. Tenía la bata puesta, y me puse de espaldas a la cam haciendo un pequeño strip-tease (me encanta). Jugué con la bata hasta hacerla caer y mi hombre me llenaba con halagos, me sentía toda una zorrita. Mi culito anchito era toda una delicia para él y me encantaba ver cómo se masturbaba mientras me decía que quería que sentara todo mi culo entre sus piernas. Poco a poco fui ganando en confianza, y me cambiaba de tanga y de braguitas, pero sin que él me viese el culo desnudo del todo aún. Al final, decía que no lo resistía más y me fui bajando el tanguita que traía poco a poco, con mis manos hasta las rodillas y luego hasta abajo, siempre de espaldas a la cam, y así poder mostrarle todo mi agujerito. Me quedé con las piernas rectas pero agachado hasta el suelo, le encantaba verme así, con el culito medio abierto y los huevecitos por detrás.

Yo tampoco aguantaba más, y finalmente me dijo que me metiera algo para él. Mi consolador es de ventosa, se pega sobre la superficie y no hace falta que utilices las manos para follarte. Así que puse una silla enfrente de la cam, coloqué encima bien pegadito mi consolador y me senté primero de espaldas a la cam nuevamente. Mi hombre veía como mi culito enterraba el consolador y lo tomaba como su polla, me agarraba de las caderas virtualmente y me chillaba que era su putita, eso me volvía completamente loca. Cabalgaba arriba y abajo abrazando el respaldo de la silla mientras mi vibrador me daba un placer exquisito. Mi hombre estaba a punto de acabar, me pidió que me girara y así lo hice. Empecé a cabalgar el consolador de cara a la cam, totalmente abierto de piernas, y mi machito me gritaba que le encantaba ver mis tetas postizas y mi polla como se movía arriba y abajo, saltando como un resorte de la velocidad a la que cabalgaba mi consolador. Yo ya tenía una grado de excitación muy alto y me preguntó si quería correme. Le grité que sí, que no podía aguantar más y me dijo que ve viniera en la mano, que guardara en ella todo mi semen. Hice algo mucho mejor. Cogí un pequeño cenicero que tenía en la mesa de adorno, y sin bajar de mi cabalgadura dirigí mi polla hacia él, corriéndome abundantemente. Alguna leche se me escapó, lógicamente, pero logré acumular bastante cantidad, ya que me había retenido la corrida por mucho rato.

Mi macho quería venirse de lo lindo, y me hizo su última súplica, quería ver la corrida en mis tetas postizas. No me lo pensé dos veces, y acerqué la cam hacia mis tetas. Primero las apreté bien con mis manos y las llené con pequeñas gotas de saliva. Mi macho estaba a punto de correse, y cuando él creía que cogería el cenicero y echaría el semen sobre las tetas, hice algo que lo acabó de volver loco. Me bebí mi lechecita sin dejar escapar ni una gota, puse en mi boca el contenido entero de aquel pequeño cuenco, y poco a poco dejé que aquella leche tan líquida fuera cayendo de mis labios hasta las tetas. Mi hombre no pudo aguantar más la excitación y se corrió sobre un trozo de papel que dejó empapado. Me dio las gracias por el rato que pasamos y nos despedimos hasta otra ocasión. Yo estaba exhausta, y me lamí las tetas hasta que no dejé ni una gotita antes de cambiarme.

Espero que os hayan gustado mis experiencias. En breve volveré a relatar. Si les os gustado no dudéis en escribirme para contármelo a y por supuesto, si sois de los que os encanta ver a una como yo en lencería y hacer guarrerías por la webcam, estaré encantada de que me agreguéis y ser toda una zorra bien putita para vosotros.

Un tierno beso.

Martita

Titulo: Martita, Travesti de Closet muy puta

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