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Como me hize travesti (1)

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Soy una chica travesti de 18 años, me llamo Sandra Vanesa, y les voy a contar cómo me hice travesti. No fue de la noche a la mañana.
Un día caminaba por el centro de la ciudad cuando vi una tienda erótica (o sex shop) y me dieron ganas de entrar. Lógico, me daba pena que me vieran y me latió rápido el corazón, pero me animé y terminé entrando. Anaqueles de juguetes eróticos, condones, ya saben todo lo que hay. Con nervios veía los penes de juguete, aunque era un cliente más y no me prestaban atención especial. En una parte de la tienda vi que había películas porno y fui a ver. Hermosas mujeres con hombres, hermosas mujeres con mujeres, guau, de todo. Y más adelante chicos guapísimos con chicos guapísimos. Qué nervio, pero tomé una caja para verla. Realmente estaba supernervioso en ese momento. Un encargado se acercó a mí (ni cuenta me dí) y me dijo que había servicio de cabinas, por si quería. Volteé a verlo sorprendido (si hubiera visto que se acercaba tal vez hubiera huido de la tienda jajaja). Pero no entendí qué era eso de las cabinas.
-¿Cómo es eso?
-Escoges la película que quieras y la ves en una cabina.
-¿La que sea?
-Sí.
Me dijo el precio y me pareció razonable. Como la película que tenía en la mano me había llamado mucho la atención, dije que quería esa.
-Ok, por acá por favor.
Me señaló al mostrador donde me atenderían. Fui y esperé a que el muchacho que atendía ahí llegara. Casi no había gente en la tienda, por eso me animé, pero seguía nervioso. En eso llegó otro tipo, alto, guapo, tez blanca con otra película en la mano. En ese momento no quise ni voltearlo a ver. El muchacho que atendía ahí llegó, nos saludó y me pidió mi película, destapó la caja y tomó el disco. Puso la caja en el mostrador y le pidió su caja al otro hombre. Igual tomó el disco y puso la caja en el mostrador, junto a mi caja.
-Permítanme un momento.
El muchacho se alejó uno o dos minutos que me parecieron eternos. me sentía incómodo y me quería ir. Vi que el otro muchacho veía la caja de mi película y me dio pena. Pero también me dio curiosidad por ver qué película había escogido. Una de transexuales. Guau, que hermosa chica, bellísima, superfemenina, y con un pene hermoso, tanto como el de los dos chavos de mi película jaja.
-Hola, soy Abel (dijo el muchacho).
-Hola (no supe qué mas decir).
Me tendió la mano y se la estreché.
Llegó el encargado y se refirió a mí:
-¿Quieres cabina abierta o cerrada?
Dios mio, ¿Qué era eso? ¿Para qué había entrado a la tienda? El muchacho vio mi cara de What?.
-En la cerrada sólo ves la película. En la abierta hay un agujero en la pared por si quieres ver al que está al lado o interactuar con él por ese agujero.
¡Uy qué nervios! ¿Qué responder? Quería decir que cerrada, pero la verdad la idea de que fuera abierta me exitó en ese momento y son pensarlo ni razonarlo contesté:
-Abierta.
-Ok, ¿y usted?
-Abierta por favor (respondió el otro muchacho).
-Ok, permítanme.
Se alejó otro minuto. ¡Dios, qué suspenso!
-Otra vez a esperar (dijo Abel).
-Sí (contesté nervioso y casi sin voltearlo a ver).
Llegó el muchacho.
-Miren, las cabinas están solas, no hay nadie. ¿Quieren que sus cabinas estén separadas o que estén juntas?
-Si se puede juntas estaría bien (dijo Abel).
Se me quedaron viendo esperando mi respuesta.
-Sí, está bien (respondí con muchos nervios).
El muchacho se volteó, puso los discos en la máquina reproductora, y nos dijo:
-Por acá por favor.
Abel me hizo el ademán dándome el paso y empezamos a caminar. El lugar era oscuro, muchas puertas con cuartitos de paredes de madera delgada negra.
-Aquí es. La película empieza automáticamente. Su cabina es ésta y la suya es ésta (nos indicaba cuál nos tocaba a cada uno).
-Ok gracias (dijo Abel).
El muchacho se retiró.
-Bueno, fue un gusto conocerte. Nos vemos (dijo Abel y me estrechó la mano de nuevo).
-Igualmente.
Entré y cerré. Oí su puerta cerrarse. Que nervioso. Todo oscuro. De repente empezó la película. Me senté y pues pensé en hacer lo que había ido a hacer, ver la película cómodamente. Los chicos de la película eran muy guapos, varoniles, se encontraban en la calle, se gustaban y se empezaban a besar. ¡Qué rico! Me fui adentrando en la película y pues me desabroché y bajé el pantalón. Los muchachos empezaron a desnudarse y a tener sexo. Mi pene ya estaba erecto y me había olvidado por un momento de donde estaba. pero oí un pequeño ruido en la cabina de al lado y vi el agujero. ¡Chin, ya me acordé que pedí cabina abierta! me dio curiosidad por asomarme por el agujero qué se veía y vi a Abel con los pantalones abajo sobándose una vergota que me pareció enorme. Ya no sabía si ver la película o ver a mi vecino guapo masturbándose. Me acomodé para ver si podía ver su película y vi dos hermosas transexuales supersexys paradas en bikini besándose y acariciándose sus penes grandes y erectos. Una escena muy erótica. Mientras mis dos gays de mi película hacían un 69. Yo seguía tocándome mi pene cuando vi que Abel buscó algo en la bolsa de su pantalón. Un condón. Rompió el empaque con mucha habilidad y se lo puso. “¿Para qué?” pensé. Un gemido en mi película me hizo voltear a ver la pantalla y ver cómo un chico empezaba a penetrar al otro. Eso no me lo iba a perder. Y mientras envidiaba al penetrado escuché un ruido junto a mi, volteé y vi cómo Abel se había parado con su verga dura y se volteaba hacia mi lado, y sacaba su verga por el agujero hacia mi lado. ¡Era enorme! ¡Era hermosa! larga, gruesa, cabezona. Se parecía a la de los modelos de mi película, pero de verdad y no en vídeo. ¡Qué nervios! ya no sabía que hacer. Con nervios toqué esa vergota y sin pensarlo, con el corazón latiendo muy rápido abrí la boca y me lo metí. ¡Primera vez que sentía la verga de otro hombre en mi boca! Los que han sentido eso saben de lo que hablo. Ademas era un hombre que cualquier mujer desearía. Y cualquier hombre también. Me hinqué para estar más cómodo y le acariciaba los testículos mientras succionaba su verga. Que rico. La metía y sacaba. No sabía cómo hacerlo, pero tanta película porno que había visto me daba una idea. Chupar, meter, sacar. Abel se movía un poco pero más me movía yo. Supongo que era lo más lógico por estar separados por una pared. Yo lo veía (o al menos una parte de él, su parte más apetitosa jajaja) pero él a mí no. ¡Estaba teniendo mi primer sexo oral! Me acordé que había leído que las mujeres hacen movimientos de remolino con la lengua en la punta de la verga cuando se la maman a sus novios, y eso empecé a hacer. Sentí que eso le agradó porque escuché un pequeño gemido y cómo se estremeció un poco. ¿Y la película? ¡Qué importa! ¡Tenía un hombre dentro de mi, en mi boca, me estaba cogiendo, penetrando, me estaba haciendo suyo por la boca, yo lo estaba masturbando oralmente. Francamente ya ni me tocaba mi verga pero estaba bien tiesa. Una mano sobaba los testículos del hombre que me estaba haciendo feliz en ese momento, y la otra tomaba su verga para poder mamarlo a gusto. No sé cuánto tiempo estuve así, pero en un momento oí que él jadeaba más fuerte, se estremecía, temblaba, sus manos tocaban la pared. Y un pequeño grito…
-¡Aaahhhh!
Y sentí cómo el condón se ponía caliente en su punta. Ya no se sentía igual, ahora se sentía con un líquido dentro.
-¡AAAhhhh!
Seguía estremeciéndose. Abel llegó al orgasmo con la mamada y estaba eyaculando en mi boca. ¡Qué lindo! Hubiera querido quitarle el condón y sentir su semen directamente, y tragármelo. Pero más vale cuidarse. Terminó de eyacular. Yo seguí sobándole los testículos y le daba besitos en la verga. Me quedé contemplando su pene de hombre que acababa de mamar. Mi primer pene. Y el semen dentro del condón. Tiene algo de erótico. En fin, retiró su pene, me asomé y ví cómo se quitaba el condón. Se subió el pantalón, mientras las transexuales se besaban después de haber eyaculado ambas, se fue. Y me quedé yo ahí, sólo, pero habiendo probado una verga. Al menos de la boca ya no era virgen jajaja. Los chavos de mi película también se besaban mientras uno de ellos había eyaculado dentro del otro. Y me dí cuenta de nuevo dónde estaba. En una sex shop con los pantalones abajo, viendo una película gay y acabando de mamarle la verga a un desconocido. ¿Y ahora qué hago? ¡Me van a ver cuando salga! ¿Qué van a pensar de mí? Etc etc etc. Además debía dejar que Abel se fuera, no quería topármelo. Me quedé a ver cómo ahora el otro chavo eyaculaba en el ano del primero, y se daban un beso de novios muy tierno y sensual estando uno aun ensartando al otro. Ojala yo tuviera un novio, pensé. Eso me hizo eyacular. Se acabó la película, me limpié y me salí a toda prisa esperando que nadie me viera.
Justo a la salida de la sex shop cuando creía que ya estando en la calle podría huir y que nadie se enterara de lo que pasó, oí una voz que me habló. Voltee y ¡era Abel! ¡Noooo! ¡Yo me quiero ir! pensé.
-¿Qué tal, cuánto tiempo sin vernos?
-Hola (respondí con miedo, nervios, qué se yo).
Estábamosjusto a la salida de la tienda, ¿que pensarán los que me hayan visto salir y vean que estoy platicando con otro hombre? ¿Y si a él también lo vieron salir?
-¿Para dónde vas? me preguntó.
-Para, este, por allá (no supe qué decir).
empezamos a caminar. Ahí pude verlo bien, alto, delgado, unos 30 años, bonitos ojos, varonil. Además ¡le acababa de mamar la verga! Se portó muy bien, no hizo ninguna referencia a lo que había pasado, fue amable, me pidió mi teléfono por si nos reuníamos a platicar un día. Con todos los nervios del mundo se lo di, pensando que de todas maneras no lo volvería a ver. Me dio un fuerte apretón de manos (se me quedó viendo con esos hermosos ojos) y se fue.

Titulo: Como me hize travesti (1)

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